Las responsables de la restauración explican el proceso de su trabajo. :: Charo Márquez

Sobre la pobre Medusa debe pesar una maldición que impide que su cabeza permanezca donde debe estar. Perseo ya se encargo de pasear la testa por medio mundo mitológico, y la nuestra, la de la Villa Romana de Río Verde, no se sabe por dónde andará después de que fuera expoliada en enero de 2016. Eso sí, el Taller Menia Restauración y Patrimonio se han encargado de recuperar el mosaico de la Gorgona y tras un trabajo «de chinos» de varios meses ha conseguido que Medusa luzca de nuevo su cabeza como el original.

La directora del proyecto de restauración, Cristina Moreno, aseguró ayer que «el resultado final ha sido satisfactorio porque el mosaico es bastante fiel al original y, respetando los criterios de restauración internacional, se ha quedado en un bajo tono que permite reconocer la zona intervenida y no caer en un falso histórico». El visitante puede reconocer perfectamente qué zonas son las restauradas y cuales las originales, porque presentan, a conciencia, distintas tonalidades. Además se ha instalado un panel informativo en el que se detallan las zonas recuperadas.

Detalle de la cabeza de Medusa que fue expoliada.

Algunas de las piezas originales recuperadas estaban unidas en bloque y no debían separarse. El concienzudo estudio del equipo técnico permitió localizarlas y encajarlas como un puzzle. En todo este trabajo se han empleado materiales lo más parecidos a los utilizados por los artistas romanos que crearon esta pieza única del siglo II d.C.

No hay mal que por bien no venga y de un robo o un acto vandálico pueden sacarse algunas cosas positivas. Por ejemplo, revalorizar un patrimonio histórico a veces ignorado. Ahí queda el aumento de las visitas a la villa romana desde que se conoció el expolio del mosaico. Quizás han pasado más visitantes a ver el espacio hueco de la Gorgona, que a la Medusa original.