Borja Inza, buceador de la Real Sociedad de Fútbol, suele sumergirse con frecuencia en la bahía de Getaria (Gipuzkoa) para fotografiar pulpos, algas y anémonas de mar. Durante una inmersión el pasado 1 de septiembre, al submarinista le llamó la atención un objeto de forma redondeada que lucía sobre el fondo marino. Dio con una pieza maciza, metálica, y de unos ocho kilos de peso. Los expertos han concluido que se trata de un lingote de plata del siglo XVI o XVII, posiblemente de procedencia americana y obtenida del contrabando que alguna familia noble de esta villa llevó a cabo desde las minas de la América colonial.

El hallazgo casual se produjo a unos siete metros de profundidad y a unos 150 metros de la línea de costa. El buceador pensó inicialmente que aquel pesado metal podía tratarse de uno de los “panes de cobre” que años atrás habían sido extraídos del cercano yacimiento submarino de Iturritxiki, en la misma bahía de Getaria. Ya en casa, se dio cuenta de que tenía los bordes plateados y decidió avisar del descubrimiento a la Ertzaintza, que activó el protocolo correspondiente para su protección.

Los estudios que se han practicado desde entonces han permitido determinar que se trata de una pieza de gran valor arqueológico, y la primera de estas características aparecida en aguas del País Vasco. Xabier Alberdi, historiador del Museo Naval, sostiene que es un lingote de plata, similar a otros “hallados en lugares como Andalucía”, que pudo proceder del “comercio ilegal” de este metal, una práctica generalizada entre los siglos XVI y XVIII desde el Imperio español en América.

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El experto considera que la pieza se introdujo de contrabando, pues carece de las marcas o sellos que se estampaban a su llegada a España tras pagar los derechos reales o impuestos establecidos en la época. Las únicas marcas aún visibles son tres surcos que corresponden posiblemente a las habituales catas que se hacían, muchas veces “a pie de mina”, para analizar el grado de pureza del metal precioso.

“Ese hecho viene a demostrar que se trata de un lingote de plata de contrabando. Se calcula que la cantidad de plata extraída de América de forma fraudulenta supera con creces a la que se hizo de manera legal. La presencia de este lingote en Getaria probablemente tenga relación con el hecho de que varios linajes de esta villa intervinieron de manera muy activa en la producción y extracción de plata. La documentación atestigua el envío de partidas de plata desde América a los parientes de Getaria de manera legal o ilegal”, explica Alberdi.

En Getaria, villa natal de Juan Sebastián Elcano, el primer marino que circunnavegó la Tierra en el siglo XVI, vivían en aquella época varios linajes que intervinieron de manera “muy activa” en la producción y el traslado, en galeones construidos en el País Vasco, de plata extraída en Bolivia y México, de donde provenía “la fuentes principal de divisas” de Europa. El historiador del Museo Naval cita a la familia Basurto, “propietaria de la concesión de una hacienda en la minas de San Luis de Potosí, en el norte de México, y que tuvo problemas con la justicia por traer plata para sus allegados de forma ilegal”. Otros linajes como los Etxabe-Asu (herederos de los Elkano), los Erkizias y los Mirubias también se empleaban en estas prácticas.

El lingote de plata se encuentra ahora depositado en Gordailua, el centro de patrimonio mueble de la Diputación guipuzcoana, donde también figuran otros objetos hallados en el yacimiento de Iturritxiki. En esta zona se realizaron prospecciones arqueológicas en la década de los 90 que permitieron localizar una docena de lingotes de cobre en el fondo marino, además de un ancla de piedra triangular y un gran mástil de un barco con anillos de metal de refuerzo. En excavaciones realizadas desde entonces se han extraído unos 4.000 objetos procedentes del hundimiento de mercantes hace más de 400 años, como calderos, agujas, cañones y balas de cañón, pero también un compás marino, una sonda y monedas.