Cristina de Pizan, apodada La Feminista, nació en torno al 1364 en la República de Venecia. Era hija de Tomás de Pizan, canciller de la república de Venecia, además de físico y astrólogo. Esta última faceta le llevó a la corte de Carlos V de Francia, donde Cristina de Pizan, en este ambiente cortesano y animada por su padre, adquirió una educación humanista y aprendió latín y francés. Durante esta época Cristina estuvo rodeada de un círculo de intelectuales, entre el que se encontraría su futuro marido Étienne du Castel, hombre de letras y con conocimientos jurídicos, que ejerció en el cargo de secretario del Rey. Casó con el cuando tan solo tenía 15 años, y por raro que pueda parecer en estos casos y en esa época, el matrimonio de Cristina y Étienne fue muy feliz.

En un breve periodo de tiempo, Cristina de Pizan perdió el apoyo del Rey tras su muerte 1380. Diez años después falleció su padre y cuando tan solo contaban con 25 años, quedó viuda a cargo de sus tres hijos, su madre, un hermano y una sobrina. Tuvo numerosos pleitos para recuperar parte de la herencia de su marido que correspondía a sus hijos y se enfrentó a si a militares, políticos e intelectuales al denunciar los abusos que habían cometido en su intento de estafarla.  Su nueva situación la obligo a buscar una profesión para mantener a su familia y gracias a su excelente educación ejerció como escritora profesional. Escribía desde poemas y canciones a obras de tintes feministas como la réplica contra el Roman de la Rose de Jean de Meung donde se criticaba ferozmente a las mujeres (hay que pensar que esa época y durante muchos años, la mujer fue símbolo del pecado y que muchos creían que no traían nada bueno) pronto empezó a defender el papel de la mujer en muchas de sus otras obras, siendo este comportamiento mal visto por los hombres y que le generó muchos detractores. También tuvo fervientes defensores y pronto empezó a ser reconocida entre un numeroso grupo de nobles franceses, entre los que destacaron el duque de Berry o el propio rey Carlos VI y su esposa Isabela de Baviera.

Para Margarita de Borgoña, nuera de Carlos VI tras su matrimonio con Luis de Valois el Delfín de Francia, escribió El libro de las tres virtudes¸ que se convirtió en una especia de manual sobre lo que debía de aprender y como comportarse. No se sabe con certeza si hubo o no una relación profesional entre estas dos mujeres, pero se cree que uno de sus poemas “el de la doncella de Orleans” pudo ser un encargo de Margarita.

Su producción literaria evolucionó desde las baladas donde trataba el dolor que le provocó la muerte de su esposo, hasta temas políticos, filosóficos, mitológicos e incluso sobre los derechos y estudios de las mujeres. Estos asuntos, tratados en una gran parte de su obra, y especialmente en Las Cartas de la Querella del Roman de la Rosa, mencionado anteriormente la harían fundadora del movimiento de la defensa de la mujer, conocido como La Queralla de las mujeres, que contó con la participación de muchas intelectuales de la época. En 1400 escribe la Epístola de Othea, que se considera el mejor manuscrito ilustrado de su época. En definitiva, entre el 1399 hasta 1429, momento de su muerte Cristina de Pizan escribe alrededor de 30 obras entre las que encontramos su propia biografía en La visión de Christine (1405), la del rey Carlos V en Los hechos y buenas maneras del rey Carlos V (1404), sus opiniones sobre política en la Epístola a la reina Isabel (1405) y justicia militar en Libro de los hechos de armas y de caballería (1410) y su obra maestra, La ciudad de las damas (1405) donde recoge una colección de heroínas del pasado, como fueron Blanca de Francia, Juana de Borbón, Artemisa I de Caria, Agripina la Mayor, La reina de Saba, Blanca de Castilla, Cristina de Bolsena, etc.

Las fuentes que usó para la elaboración de su obra maestra, que es considerada precursora del feminismo actual, fueron desde Platón, Aristóteles y Cicerón hasta las De Mulieribus Claris de Giovanni Boccaccio, pasando por Ovidio y Plinio, entre otros. La última obra que conocemos de Cristina de Pizan fue la que dedico a su contemporánea Juana de Arco en Canción en honor de Juana de Arco (1429) donde la escritora celebra la reivindicación de Juana y la recompensa de los esfuerzos de todas las mujeres en defensa de sus derechos. Con esta obra, a sus 65 años, decidió poner fin a su labor literaria. Tan solo un año después, con 66 años, Cristina Pizan moria en el Convento de Poissy, donde residía desde 1418, en 1430.

Querella de las mujeres

Fue un debate literario y académico que transcurrió durante varios siglos, desde finales del XIV hasta la revolución francesa. El movimiento surgió como defensa de los derechos de las mujeres al acceso a la universidad, de su capacidad intelectual y su actitud frente a la misoginia de la época.

Este debate se manifestó publicamente en tertulias, generando muchos escritos de género y en el siglo XV tomarian el espacio público, algo que tenian totalmente prohibido. 

En el siglo XIX, se retomo bajo el nombre de “la Cuestion de las mujeres” la relación con el cambio social de la segunda mitad del siglo que cuestionaba el papel social de la mujer en países como Inglaterra, Estados Unidos, Rusia o Canadá.

En España el debate llegó algunos años despues de su inicio en Francia con Cristina de Pizan a la cabeza. El movimiento se inicio en la Corona de Aragón en la corte de Juan II de Castilla y María de Aragón. Aun así, es significatico que durante el siglo XV en nuestro país son los hombres los que en sus obras defendian a las mujeres, como Diego de Varela, Juan Rodríguez de la Cámara, Álvaro de Luna, etc. No fue hasta a mitad del siglo cuando dos mujeres religiosas entraron en este debate: Teresa de Cartagena e Isabel de Villena. En el XVII, María de Zayas denuncio en sus obras literarias el papel subordinado de la mujer. A partir del XVIII en adelante, se unieron a el muchas otras mujeres como Lucrezia de Marinella, Josefa Amar y Borbón, entre otras, que reivindicaron además el acceso de la mujer a sitios que hasta entonces solo eran exclusivos de los hombres, como las Sociedades Económicos de Amigos del Pais.